Seguramente te has dado cuenta: últimamente, publicar en redes sociales se siente como intentar hablar en una habitación donde alguien más decide, arbitrariamente, quién puede escucharte y quién no.
He decidido que ya basta de jugar bajo las reglas de Elon Musk o Mark Zuckerberg. Me he cansado de que el alcance de mis reflexiones dependa de si sigo o no las directrices políticas de turno o de si el algoritmo ha decidido «ocultar» mi contenido porque no encaja en su molde.
El muro invisible de la censura
Las redes sociales prometieron conectarnos, pero se han convertido en filtros que deciden por ti lo que debes leer. Si mis opiniones no se alinean con los intereses de sus dueños, simplemente desaparezco de tu feed.
Esa no es la libertad que busco, y sospecho que tampoco es la que tú quieres.
Volver al blog es recuperar el control
Al escribir aquí, en mi propio blog, las reglas las pongo yo. No hay sombras, no hay bloqueos injustificados y, sobre todo, no hay intermediarios entre tú y yo.
A partir de ahora, este será mi centro de operaciones. Un espacio para pensar en voz alta, sin miedo a que un bot me silencie.
¿Cómo mantenemos el contacto directo?
Para que no dependas de la suerte de que una red social te muestre mis actualizaciones, he habilitado dos vías directas donde la censura no tiene acceso:
- Suscripción por correo: Recibe mis entradas directamente en tu bandeja de entrada. Sin filtros. Lo puedes hacer desde este mi blog, dándole a suscribir y poner tu correo electrónico.
- Grupo de WhatsApp: Únete a nuestra comunidad privada para recibir avisos instantáneos y contenido exclusivo. Es https://whatsapp.com/channel/0029VaKvFXL1t90f0gdYn53J
La verdadera libertad digital empieza cuando dejamos de ser el producto de las grandes plataformas.
Gracias por estar al otro lado y por valorar la comunicación sin filtros. ¡Nos leemos aquí!
¡Ojo!
No voy a cerrar mis redes sociales, pero sí voy a dejar de confiar en ellas como mi canal principal.
Últimamente, entrar en mi muro se ha vuelto una experiencia frustrante. Mientras que el contenido de las personas que realmente me interesan brilla por su ausencia, me veo bombardeado por un flujo constante de publicidad irrelevante, estafas, imágenes violentas e incluso contenido inapropiado que nunca pedí ver.
El algoritmo que nos separa
Lo que más me duele es la pérdida de la inmediatez y la conexión real:
- Mensajes con días de retraso: Me aparecen publicaciones importantes de amigos cuando ya han pasado tres días.
- Eventos perdidos: Me he enterado tarde de citas y momentos clave simplemente porque el algoritmo decidió que no era «relevante» para mi feed.
- Búsqueda manual: He llegado al punto de tener que buscar nombre por nombre a mis referentes y amigos porque, si no lo hago, las plataformas de Musk o Zuckerberg me los ocultan si no encajan en sus directrices o intereses del momento.
Un refugio sin ruidos
Me siento coartado. Siento que mi libertad de expresión y tu libertad de información están condicionadas por un código diseñado para mantenernos enganchados, no informados.
Por eso, vuelvo a este blog. Aquí no hay pornografía aleatoria, ni estafas, ni algoritmos que deciden qué lees hoy. Solo estamos tú y yo.
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